Pasen y vean

 


Liquidación de mercadería añeja y algo mohosa,
que usted puede ponerse sin pedirle permiso a nadie
(si es que se atreve).

Dice la española Rosa Montero que envejecemos cuando la memoria empieza a dolernos. Puede ser. Algo de dolor sordo golpea estas páginas de porquerías de diverso porte, tipo y color. El ofrecimiento de una página web y el propósito de no perder la batalla ante las polillas, son la razón final de este cajón variopinto. ¿Tiene algún valor? Bueno, sí para mí y tal vez para aquellos que han caminado los mismos caminos conmigo y que están en cada gesto y cada letra. Tiene en muchos casos el valor del afecto que cuando sustituye a la inteligencia genera el desprecio de los ortodoxos racionales. Muchos de los queridos caminantes, puro corazón, caminan otros territorios, muertos de risa ante tanta guarangada.